26 septiembre 2021


Mensaje del Secretario General con motivo del Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares que se conmemora el 26 de septiembre de 2021.

Nueva York, 26 de septiembre de 2021 (ONU) — Desde un primer momento, la lucha contra la amenaza existencial de las armas nucleares ha sido fundamental en la labor de las Naciones Unidas.

En la primera resolución aprobada por la Asamblea General en 1946 se reflejaba ya la voluntad de “eliminar las armas atómicas de los armamentos nacionales, así como todas las demás armas capaces de causar destrucción colectiva de importancia”.

Setenta y seis años después, no hemos logrado aún los objetivos de esa resolución.

Al conmemorar este Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, nos enfrentamos al mayor nivel de riesgo nuclear en casi cuatro décadas.

Hay cerca de 14 mil armas nucleares almacenadas en todo el mundo. Solo hace falta pulsar un botón para que cientos de ellas sean lanzadas. Y aunque el número total de este tipo de armas ha disminuido durante décadas, los Estados están mejorando cualitativamente sus arsenales, y estamos viendo señales preocupantes de una nueva carrera de armamentos.

Estas armas no son un problema del pasado. Hoy día siguen constituyendo una amenaza. A pesar de nuestros progresos, la humanidad sigue estando inaceptablemente cerca de una aniquilación nuclear.

Sin embargo, hay señales de esperanza. Acogemos con satisfacción la decisión de la Federación de Rusia y los Estados Unidos de prorrogar el Nuevo Tratado START y de entablar un diálogo, así como la entrada en vigor en enero del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

La responsabilidad de aprovechar esos avances recae ahora en los Estados Miembros. La Conferencia de las Partes encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares ofrece una oportunidad para que todos los países tomen medidas prácticas para prevenir el uso de estas armas, y eliminarlas, de una vez por todas.

Como familia mundial, no podemos seguir permitiendo que la sombra del conflicto nuclear empañe nuestros esfuerzos por impulsar el desarrollo, alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y acabar con la pandemia de COVID-19.

Es el momento de terminar con esta lacra para siempre, eliminar las armas nucleares de nuestro mundo y dar inicio a una nueva era de diálogo, confianza y paz para todos.

15 septiembre 2021

Fortalecer la resiliencia democrática para afrontar futuras crisis

La crisis sin precedentes causada por la pandemia ha generado importantes desafíos sociales, políticos y legales a nivel mundial. A medida que los estados de todo el mundo adoptan medidas de emergencia para abordar la crisis, es fundamental que sigan defendiendo el estado de derecho, protegiendo y respetando las normas internacionales y los principios básicos de legalidad, así como el derecho a acceder a la justicia, los recursos y los procesos en curso.

Así lo ratificó el Secretario General de la ONU, António Guterres, en unas declaraciones en las que instaba a los gobiernos a ser transparentes, receptivos y responsables en su respuesta al COVID-19 para garantizar que cualquier medida de emergencia fuera legal, proporcionada, necesaria y no discriminatoria. “La mejor respuesta es aquella que responde proporcionalmente a las amenazas inmediatas mientras protege los derechos humanos y el estado de derecho", explicó hace unos meses coincidiento con la publicación de un informe de la ONU sobre los Derechos Humanos durante el COVID-19.

En dicho documento, el Secretario concreta además que los Estados tienen que respetar y proteger, entre otros derechos, la libertad de expresión y de prensa, la libertad de información y la libertad de asociación y de reunión. Vista la práctica de muchos países en el contexto de la COVID-19, parece que esto no ocurre necesariamente. Entre las preocupaciones cabe citar las siguientes:

  • Distintas medidas para controlar la circulación de información y reprimir la libertad de expresión y la libertad de prensa en un contexto donde ya se está reduciendo el espacio cívico;
  • El arresto, la detención, el enjuiciamiento o la persecución de opositores políticos, periodistas, personal médico y de salud, activistas y otros por supuesta difusión de “noticias falsas”;
  • La ciberpolicía agresiva y una mayor vigilancia en línea;
  • El aplazamiento de las elecciones, que plantea graves problemas constitucionales en algunos casos y puede provocar un aumento de las tensiones.

La crisis plantea la cuestión de cuál es la mejor manera de contrarrestar el discurso perjudicial y proteger al mismo tiempo la libertad de expresión. Los intentos generalizados de eliminar la información errónea o la desinformación pueden dar lugar a la censura intencionada o no, que socava la confianza. La respuesta más eficaz es la información precisa, clara y fáctica de fuentes en las que la gente confía. 

En todo el mundo, las organizaciones de la sociedad civil han respondido al llamamiento a la acción de la ONU para abordar y contrarrestar la amplia gama de formas en que la crisis del COVID-19 puede afectar la democracia y aumentar el autoritarismo. Entre ellas cabe destacar:

  • el desarrollo de la alfabetización mediática y la seguridad digital
  • luchar contra la desinformación y el discurso de odio, que se han multiplicado durante la crisis.
  • capacitar a los periodistas de forma remota para informar sobre el impacto de la pandemia con una cobertura profunda y real, mientras se mantienen seguros en la primera línea.
  • empoderar a las mujeres contra la violencia de género, que se ha disparado en medio de cierres, cuarentenas y presiones sociales y económicas del Covid-19.
  • dar a conocer los desafíos de la desigualdad y la deficiente prestación de servicios agravados por la crisis, con un enfoque específico en las necesidades y derechos de las mujeres, los jóvenes, las minorías y otras poblaciones marginadas, para ayudar a que los gobiernos rindan cuentas.

Antecedentes

El Día Internacional de la Democracia es una oportunidad para recordar que la democracia se ha de centrar en las personas. La democracia es tanto un proceso como un objetivo, y solo con la participación y el apoyo plenos de la comunidad internacional, los gobiernos, la sociedad civil y las personas, el ideal de la democracia puede convertirse en una realidad para que todos puedan disfrutarla en todas partes.

Los valores de la libertad, el respeto a los derechos humanos y el principio de la celebración de elecciones periódicas por sufragio universal son elementos esenciales de la democracia; A su vez, la democracia proporciona el entorno natural para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos. Estos valores están incorporados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y desarrollados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos , que consagra una serie de derechos políticos y libertades civiles que sustentan democracias significativas.

El nexo entre democracia y derechos humanos figura en el artículo 21(3) de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y establece que:

«La voluntad de la población debe constituir la base de la autoridad de gobierno; ello se expresará en elecciones periódicas y genuinas que serán mediante sufragio universal e igual y se celebrarán por voto secreto o por procedimientos de votación libres equivalentes».

Los derechos consagrados en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en instrumentos de derechos humanos posteriores que abarcan los derechos de los grupos (por ejemplo, los pueblos indígenas, las minorías, las personas con discapacidades) son igualmente esenciales para la democracia habida cuenta de que garantizan la distribución equitativa de la riqueza, y la igualdad y equidad con respecto al acceso a los derechos civiles y políticos.

06 septiembre 2021

La pandemia de COVID-19 es una oportunidad de remodelar los sistemas agroalimentarios de América Latina

Tras la caída del 7% del PIB regional en 2020, el organismo para la alimentación y la agricultura insta a reconstruir mejor y aboga por digitalizar la agricultura.

Un nuevo documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destaca que la producción de alimentos y la salud deben ocupar un lugar prioritario en las necesidades de financiamiento e inversión durante la fase de recuperación y la de transformación posteriores a la COVID-19.

El nuevo informe sobre el panorama de la agricultura y el desarrollo rural en América Latina y el Caribe indica que el periodo final de la crisis sanitaria, económica y social causada por la pandemia del coronavirus representa una oportunidad para transformar el modelo de desarrollo regional y también para construir “sistemas agroalimentarios resilientes ante futuros riesgos.”  

Tras la caída del 7% del PIB regional en 2020, el documento llama a reconstruir mejor, y subraya que las acciones transformadoras a largo plazo deben avanzar conjuntamente al proceso de recuperación inmediata ante la crisis, para abordar, de forma simultánea, las problemáticas sanitarias, económicas y climáticas. 

El sector agroalimentario fue más resiliente a los desafíos sanitarios, logísticos y financieros que planteó la pandemia que el resto de los sectores económicos: las exportaciones agroalimentarias regionales aumentaron un 2,7% en 2020 con respecto a 2019, mientras las exportaciones totales cayeron 9,1%. 

 

© Alex Webb/Magnum Fotos para la FAO

Este mercado en México vende verduras producidas por por los participantes en el Proyecto Estratégico de Seguridad Alimentaria de la FAO y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México.

Hay que lograr agilizar la digitalización de la agricultura 

El documento argumenta que durante la fase posterior a la pandemia una materia prioritaria ha de ser la de conseguir acelerar la digitalización de la agricultura. 

  “La agricultura digital puede hacer una contribución sustantiva a la transformación y al fortalecimiento de los sistemas agroalimentarios en su evolución hacia la sostenibilidad y la inclusión social”, afirmó el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, Manuel Otero.  

Añadió que las tecnologías digitales “pueden generar una producción más alta, sostenible y resiliente, mercados más eficientes y accesibles, alimentos más seguros, nutritivos y trazables y, por supuesto, más inclusión y mejor calidad de vida para todos los actores de la ruralidad”.

El informe señala que la digitalización de la agricultura en América Latina y el Caribe todavía es “incipiente”, pero que “comienza a acelerarse y va a ser inevitable”. Sin embargo, su aprovechamiento todavía es bajo y desigual debido a diversas barreras: los servicios de conectividad alcanzan al 71% de la población urbana, mientras que en la rural el porcentaje baja al 36,8%.

“Este es y seguirá siendo un proceso donde los ganadores serán quienes tengan la mayor capacidad de innovación, de adelantarse a los hechos, de descubrir y amplificar las nuevas soluciones y formas de producir, procesar, comerciar, comprar y vender y consumir alimentos”, explicó el representante regional de la FAO, Julio Berdegué.

Para conseguir la transformación de los sistemas agroalimentarios, el estudio destaca la necesidad de invertir en buenas prácticas de manejo sostenible, la promoción del cooperativismo y el aprovechamiento de las oportunidades que tiene la región para agregar valor a lo biológico y generar nuevas oportunidades socioeconómicas en los territorios rurales.  

El documento fue elaborado conjuntamente por la FAO, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

02 septiembre 2021

No podemos ni debemos abandonar al pueblo de Afganistán dice Guterres al Consejo de Seguridad

Paz y seguridad 

El titular de la ONU insta a todas las partes, especialmente a los talibanes, a actuar con la máxima moderación, mientras el embajador del país ante la Organización asegura que el miedo se ha apoderado de Kabul y de las personas desplazadas desde otras provincias que han acudido a la capital, considerada como el último refugio de Afganistán.    

Mientras este lunes los afganos intentaban desesperadamente escapar de los talibanes y subir a los aviones en el aeropuerto de Kabul, el Secretario General de la ONU hizo un llamamiento a la unidad internacional respecto a Afganistán, en una sesión informativa ante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad. 

Guterres instó a la comunidad internacional a permanecer unida y emplear todos los recursos posibles para hablar “con una sola voz en defensa” de los derechos humanos en Afganistán, especialmente de las mujeres y las niñas, y garantizar que el país no vuelva a convertirse en una plataforma o refugio de organizaciones terroristas.

"Los próximos días serán cruciales", dijo el titular de la ONU. "El mundo está mirando. No podemos ni debemos abandonar al pueblo de Afganistán".

Esta grave hora

El Secretario General señaló que la comunidad internacional sigue los acontecimientos en Afganistán “con el corazón encogido y una profunda inquietud por lo que se avecina”. 

Tras apoderarse de grandes franjas de territorio en los últimos meses, los talibanes tomaron el domingo el control de la capital, Kabul, donde viven unos seis millones de personas.  

Según informaciones aparecidas en los medios de comunicación, el presidente Ashraf Ghani ha huido del país y los afganos han acudido masivamente al aeropuerto para abandonar la nación.

“En este momento tan grave, insto a todas las partes, especialmente a los talibanes, a actuar con la máxima moderación para proteger vidas y garantizar que se puedan satisfacer las necesidades humanitarias”, destacó.   

El embajador de Afganistán ante la ONU, Ghulam M. Isaczai, se dirigió al Consejo hablando del miedo que se ha apoderado de Kabul y de las personas desplazadas desde otras provincias que han acudido a la capital, considerada como el último refugio del país.  

"Los residentes de Kabul informan de que los talibanes ya han empezado a registrar casa por casa en algunos barrios de Kabul, registrando nombres y buscando personas en su lista de objetivos", dijo Isaczai. "Ya hay informes de asesinatos selectivos y saqueos en la ciudad".

Preocupación por las mujeres y las niñas

El Secretario General destacó la necesidad de proteger a los civiles y permitir el acceso de la ayuda humanitaria. Instó a las naciones a mostrar su disposición a recibir a los refugiados afganos y a detener cualquier deportación. "Ahora es el momento de permanecer unidos", dijo.

Guterres pidió a la comunidad internacional que  se exprese al unísono  para defender los derechos humanos, y manifestó su especial preocupación por las crecientes violaciones contra las mujeres y las niñas. "Es esencial que se protejan los derechos de las mujeres y las niñas afganas, que tanto ha costado conseguir", subrayó.

"Buscan el apoyo de la comunidad internacional, la misma que les aseguró que se ampliarían las oportunidades, se garantizaría la educación, se extenderían las libertades y se asegurarían los derechos".

Eliminar la amenaza terrorista

La unidad internacional también será fundamental para garantizar que Afganistán no vuelva a ser utilizado como plataforma o refugio de organizaciones terroristas, continuó.

"Hago un llamamiento al Consejo de Seguridad -y a la comunidad internacional en su conjunto- para que permanezcan unidos, trabajen juntos y actúen juntos, y utilicen todas las herramientas a su disposición para suprimir la amenaza terrorista global en Afganistán y garantizar que se respeten los derechos humanos básicos", dijo Guterres. 

"Independientemente de quién ostente el poder, estos dos principios fundamentales -en los que nuestro mundo está profundamente interesado- deben mantenerse".

El Secretario General subrayó el compromiso de la ONU de apoyar a Afganistán. El personal y las oficinas permanecen en las zonas que han quedado bajo el control de los talibanes, y la mayoría del personal y los locales han sido respetados, informó.

Mantener el camino

El titular de la ONU añadió que dado que aproximadamente la mitad de los afganos, unos 18 millones de personas, dependen de la ayuda humanitaria, es esencial que se sigan prestando los servicios básicos.

"En una declaración emitida ayer, los talibanes dijeron que trabajarían con las instituciones existentes", dijo Guterres.  "Es crucial que se sigan pagando los sueldos de los funcionarios, que se mantengan las infraestructuras, que se reabran los aeropuertos y que continúen los servicios sanitarios y educativos".   

Aunque la ONU se adaptará a la situación de seguridad en Afganistán, el Secretario General afirmó: "nos quedaremos y cumpliremos en apoyo del pueblo afgano en esta hora de necesidad."

Evitar la "matanza de civiles”

Por su parte, un grupo de expertos* de la ONU en derechos humanos pidió una rápida acción mundial para evitar la "matanza de civiles" en Afganistán, al tiempo que advirtieron que están en riesgo dos décadas de trabajo en materia de salud, educación, cultura e infraestructura social.

"Reiteramos categóricamente que es inaceptable que los Estados se mantengan al margen cuando una organización terrorista incluida en la lista del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas invade el territorio de Afganistán y comete actos que pueden equivaler a crímenes de guerra y contra la humanidad", señalaron en un comunicado.

Los expertos expresaron su indignación por los "ataques gratuitos a civiles", los asaltos a periodistas y medios de comunicación independientes y la violencia contra mujeres y niñas.  

Afirmaron que los informes de 16 provincias afganas muestran que las mujeres están sufriendo de nuevo las mismas violaciones de sus derechos que se produjeron bajo el régimen talibán hace 20 años, como la obligación de llevar el burka, el matrimonio forzado y las restricciones a la libertad de movimiento.

Activar el Capítulo VII de la Carta de la ONU

Los expertos también instaron al Consejo de Seguridad a "tomar las medidas apropiadas en virtud del Capítulo VII de la Carta (de la ONU) para salvaguardar los derechos humanos y las necesidades humanitarias del pueblo de Afganistán, entre ellas las de los más vulnerables, y para abordar el papel de los Estados miembros en la prevención de actos de terrorismo en virtud del derecho internacional".

El Capítulo VII se refiere a la respuesta del Consejo a las amenazas a la paz, los quebrantamientos de la paz o los actos de agresión, permitiendo incluso la acción militar para mantener la paz y la seguridad internacional..

También recomendaron que los países apliquen sanciones internacionales contra las organizaciones terroristas y garanticen el acceso de la población civil a la ayuda humanitaria a medida que aumenten las necesidades.

*Los 24 expertos independientes que firmaron la declaración forman de lo que se conoce como Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo que se ocupan de situaciones específicas de países o de cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y prestan sus servicios a título individual.